Sidra seca de manzanas. Si no fuera por que sabe a manzana y tiene burbujas, pensaríamos que en un vino en toda regla. Estructurada, compleja, sabrosa y con un toque rústico que le aporta irónicamente distinción y raza. Sidra clásica, seca, viva y acidulada. Muy refrescante (5,5%/vol).